Manifestación popular en sepelio de joven muerta por represión
Una manifestación popular acompañó hoy en Honduras el sepelio de la joven Wendy Ávila, fallecida a causa de la exposición a los gases lacrimógenos en la represión a una manifestación antigolpista.
El cadáver de Ávila, de 24 años, quien padecía de asma, fue sepultado pasadas las 18:00 hora local en un cementerio de los suburbios de la capital, cerca de la salida por carretera hacia el norte del país.
Una caravana de ómnibus y vehículos particulares se dirigió al lugar para acompañar a la familia de la joven, residente en la colonia Flor del Campo y una activa miembro de la resistencia junto a su esposo, Edwin Espinal.
Sangre de mártires, semilla de libertad, coreó la multitud en homenaje a los caídos desde el golpe militar del pasado 28 de junio, hoy en su tercer mes.
En un discurso en el cementerio, el coordinador general del Frente Nacional contra el golpe de Estado, Juan Barahona, dijo que la dura represión del régimen golpista, con su saldo de muerte, no ha podido detener la lucha popular.
La sangre de los mártires no se olvida y el ejemplo de Wendy nos inspira a seguir en la lucha en estos momentos difíciles, afirmó.
Espinal recordó que su esposa siempre lo animaba para acudir a las marchas de la resistencia, en las cuales participaban ambos en el grupo de motoristas que siempre va a la vanguardia de las manifestaciones.
Añadió que desde el mismo día del golpe se incorporaron a las protestas y resaltó la vocación social de la joven, quien participaba en la lucha contra el analfabetismo en la colonia donde residió el matrimonio.
Wendy Ávila fue velada ayer durante el día en la sede del Sindicato de Trabajadores de la Industria de Bebidas y Similares (STIBYS), donde recibió el homenaje de centenares de personas.
En una misa, el sacerdote católico Fausto Milla resaltó que la joven, con apenas 24 años, hizo el mayor sacrificio, la entrega de la vida, por lograr la liberación total de la patria.
La muerte de esta joven tiene que convertirse en fuente de vida para el pueblo de Honduras, para los 400 mil niños hambrientos, para sus padres, que mueren a los 30 ó 40 años por la pobreza, afirmó.