En Cuba no habrá jamás rendición
Nuestro pueblo es el principal artífice de la Revolución. Su estoicismo y heroica resistencia dejan marcada nuestra historia. Esa firme respuesta del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque a una pregunta de un periodista deja bien claro que la continuidad histórica de la obra emprendida sin retroceso el Primero de enero de 1959 ha dejado una huella que fructifica hoy más que nunca.
A quienes tienen el deber de dar continuidad a nuestro proceso les recuerdo, como eterno combatiente, un pensamiento de Maceo: “Quiero tener la gloria de haber contribuido al bien e independencia de Cuba, y llevar, con orgullo, el título de buen ciudadano, que da brillo y grandeza cuando se obtiene sin mancha”, con esas palabras concluyó esa entrevista concedida al diario Granma, Órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.
No cabe duda que su entrega sin límites a la Revolución es más que suficiente para ratificar su grado de Comandante de una obra colosal, de su vigencia eterna en el corazón de cada cubano digno y de un ejemplo sin fronteras que vigoriza el alma ante cada ocasión.
Y los moronenses en lo particular lo recuerdan cuando el 21 de octubre del año 2000, presidió junto a Raúl, la Tribuna Abierta, donde tuvo la posibilidad de palpar el calor humano y la decisión inequívoca de los miles congregados de resistir y vencer.
Ha sido el también Héroe de la República de Cuba e integrante del Buró Político del Partido Comunista y Diputado al Parlamento, ese hombre sano y humilde, entregado a la causa de todo un pueblo, quien con esa mirada profunda y repleta de destellos fue capaz de convencer, aglutinar fuerzas y reponer energías para continuar por el camino emprendido.
Almeida nos enseñó con su voz firme y serena en el fragor del combate que Aquí no se rinde nadie. Y en efecto esas palabras salidas de lo más profundo de su corazón retumban hoy y siempre en su patria libre, soberana e independiente por la que luchó y trabajó sin reparos, como un digno revolucionario.