Venezolanos a las urnas para decidir futuro del país
Más de 17 millones de venezolanos podrán renovar hoy el poder legislativo durante un sufragio crucial para socialistas y opositores, convencidos de que en las urnas se decidirá el destino del país.
En los comicios parlamentarios están en juego mucho más que los 165 diputados a la Asamblea Nacional y los 12 representantes ante el Parlamento Latinoamericano, aseguran voceros de ambos bloques, principales contendientes del proceso electoral.
Para los integrantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), preservar la mayoría calificada (110 de 165 curules) en el primer foro político de la nación, es una garantía para legislar sin trabas rumbo a la profundización del proceso de cambios conocido como Revolución Bolivariana.
Las propuestas de la organización con vistas al venidero período legislativo están enfiladas a fortalecer el poder popular y a ampliar los proyectos de inclusión social como las misiones educativas y de salud, entre otros programas de beneficio para los pobladores de menores recursos.
Mientras para los sectores de la oposición, aglutinados en la Mesa de la Unidad (MUD), las elecciones representan la oportunidad de intentar obstruir la marcha de las transformaciones con su regreso a los escenarios institucionales, luego de la retirada de las legislativas en 2005.
Cambiar la dinámica del quehacer político con variaciones en el paisaje parlamentario es una de las aspiraciones de los grupos contrarios al actual gobierno, que se debaten entre posturas supuestamente democráticas y una agenda oculta, aseguró a Prensa Latina el dirigente socialista Rodrigo Cabezas.
En su opinión, la oposición no descarta la implementación de planes desestabilizadores en caso de una derrota por lo que adelanta anticipadas imputaciones contra el Consejo Nacional Electoral encaminadas a desacreditar al árbitro comicial y a avalar una posible acusación de fraude.
Ante tal escenario, los integrantes del PSUV y sus aliados, instaron al pueblo a permanecer alerta frente a las maniobras antidemocráticas y las campañas de tergiversación alentadas por sectores ligados a la burguesía nacional.
No sólo reconoceremos el resultado de las parlamentarias, sino que lo defenderemos, subrayó el presidente venezolano, Hugo Chávez, líder de la llamada maquinaria roja.
En las urnas los ciudadanos decidirán entre dos modelos: el socialismo con raíces cristianas, indígenas y africanas, y el capitalismo pro yanqui, promovido por oligarcas que pretenden retomar el poder, advirtió.
El sufragio estuvo precedido por un mes de campaña, donde las caravanas y concentraciones organizadas por el PSUV desbordaron las calles incluso en estados gobernados por opositores.
Paralelamente un millón y medio de activistas se desplegaron por comunidades para convencer a los indecisos, bautizados como ni-ni.
En tanto, los miembros de la MUD apostaron por conquistar ventaja en la propaganda transmitida por los medios de comunicación privados.
Para frenar el empuje de sus contrincantes anunciaron la operación Amarre, recorridos por barriadas con fines proselitistas sin que trascendieran sus resultados.
Aunque el plazo para divulgar los pronósticos de las encuestadoras cerró a pocos días de las elecciones, la mayoría de los sondeos revelaron como favoritos a los seguidores de Chávez, quienes confían en que el respaldo popular demostrado en desfiles tenga como desenlace la primacía electoral.
A pesar de la coincidencia de los vaticinios, la consulta fidedigna será la de este 26 de septiembre en más de 12 mil centros de votación y unas 36 mil 700 mesas.