Crónica para el día más alegre de la historia
Anoche apenas la ciudad durmió. Todo el tiempo fue ajetreo en los barrios. Las familias unidas organizaron la festividad para recibir este 26 de Julio. Fue una fiesta diferente, pues la cocina, la música, el brindis y la algarabía fue en plena calle, como acostumbran a hacerlo los miembros de los Comités de Defensa de la Revolución en fechas memorables. De las fachadas, azoteas y balcones cuelgan banderas y la música cubana se escucha por todas partes.
Desde muy temprano, casi desde el anochecer, iniciaron los preparativos: en un caldero gigante se preparó la caldosa criolla, bien condimentada y sustanciosa como para saborear con deleite en una ocasión muy especial.
De darle el punto exquisito se ocuparon en cada cuadra los más experimentados cocineros, algunos profesionales de la gastronomía y el turismo, en otros, personas acostumbradas a sazón cubano.
Fue una noche muy especial. Se escucharon poemas, dramatizaciones, interpretaciones culturales y muchas iniciativas que convirtieron a los barrios en una fiesta de pueblo. Ya al filo de la medianoche la celebración se tornó diferente: los pioneros dieron lectura a enérgicos comunicados dando la bienvenida a este glorioso 26 de Julio y exclamaciones de Viva la Revolución se multiplicaban por la ciudad.
Ya es 26. Esa marcha gloriosa se tararea en algunos lugares y también surgen espontáneas expresiones exigiendo la liberación de los Cinco cubanos que cumplen injustas condenas en cárceles del imperio. El Gallo de Morón, excepcionalmente despierta a esta hora y extiende tres potentes cantíos, como uniéndose al clamor popular en este Día de la Rebeldía Nacional.
La fiesta continúa hasta la madrugada. Muy temprano Villa Clara, justamente la plaza Ernesto Che Guevara, vibrará por la celebración del acto nacional y todos estaremos atentos a la radio y la televisión.
En el amanecer de este 26 de Julio, todo el pueblo se muestra atento a las palabras del General de Ejército Raúl Castro y de los demás oradores.
Es una fecha muy importante. Los cubanos la marcamos como el día en que la generación del centenario asaltó dos importantes fortalezas de la dictadura de Fulgencio Batista, el Moncada y el cuartel Carlos Manuel de Céspedes, acciones que constituyeron la chispa del pequeño motor, que echó a andar el motor grande de la insurrección popular, cuyo triunfo ocurrirá cinco años, cinco meses y cinco días después. Es por tanto, el día más alegre de la historia de los cubanos.