IX Cumbre del ALBA se une a festejos por el Bicentenario
Este mes de abril ha movilizado a Venezuela. Hace apenas unos días el pueblo bolivariano recordaba su victoria ante la fallida encerrona golpista contra el presidente constitucional Hugo Chávez en el 2002. Hoy, la nación sudamericana vuelve a ser punto de referencia de los principales medios de prensa del mundo, cuando este 19 de abril celebre en Caracas el Bicentenario de su independencia y se convierta en la casa de la IX Cumbre del la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).
Según Rogelio Sierra, viceministro cubano de Relaciones Exteriores, la Cumbre tiene un extraordinario significado, toda vez que va a estar dedicada a la conmemoración del 200 aniversario del inicio de las guerras de independencia en América Latina contra el colonialismo español, que tuvo sus primeras gestas en Venezuela.
La cita se enmarca en un momento no solo de evaluación, sino también de reafirmación de las naciones del ALBA en su lucha por la plena independencia de nuestros pueblos, en un contexto donde cada vez es mayor la contraofensiva de los sectores conservadores y del gobierno de estados Unidos, con el propósito de recobrar el terreno.
En estas circunstancias, la conjunción de la cumbre del ALBA y el aniversario de la independencia venezolana en suelo caraqueño, enarbolan la vigencia del pensamiento de Simón Bolívar, quien proclamó la unidad y confederación americana para "formar un bloque continental de pueblos libres, que pudieran hacer frente a las amenazas y agresiones de las potencias de Europa y Norteamérica".
Desde entonces y hasta hoy, esta América que recomienza su paso incontenible y progresista, no ha parado de hacer frente a las cruzadas imperialistas y de los sectores retrógrados de las oligarquías nacionales, que permanecen alineados en conspiración permanente, para destruir los procesos democráticos de las naciones del ALBA.
Según el vicecanciller cubano el designio permanente de la derecha por desestabilizar el progreso latinoamericano y caribeño tiene sus ejemplos más actuales en la reactivación de la IV Flota norteamericana, el golpe de Estado contra el presidente constitucional hondureño, Manuel Zelaya, y el enorme plan subversivo contra Venezuela, Cuba, Ecuador y Nicaragua.
Ante la evidente arremetida, el ALBA, como mecanismo de integración en proceso de expansión, ha demostrado que el único freno posible que América Latina puede interponer es la unión de sus fuerzas, y consolidar las políticas nacionales, que conlleven al desmantelamiento del neoliberalismo y a una mejor calidad de vida para sus pueblos.