Toda la fuerza de la mujer al servicio de la Revolución
La mujer cubana, libre de ataduras, construye una obra nueva, desde que en enero de 1959 ha sido parte importante de un proceso, que, al darle su emancipación plena le proporciona una amplia gama de posibilidades que las pone en un lugar privilegiado dentro de la sociedad.
Como maestras o profesoras, médicos, enfermeras, ingenieras, técnicos en diferentes profesiones u oficios, educadoras de círculos infantiles, en fin, en cualquier sitio de la geografía nacional, se les puede ver con esa sonrisa y disposición siempre presentes, como sinónimo de entrega y voluntad.
Y en los campos también la presencia femenina se confunde entre los arbustos o en los diferentes cultivos, siempre con su camisa de mangas largas guataca o machete en mano prestas a emprender las diferentes actividades que les corresponden dentro del programa alimentario.
Pero hay más: en muchos países del mundo las mujeres de la Isla del Caribe junto a los hombres, protagonizan innumerables hazañas en lugares apartados para llevar la medicina o la educación a quienes más lo necesitan. En esos parajes gozan de la consideración y el respeto, y por qué no, del reconocimiento bien merecido.
Y en la defensa de la patria también ocupa un lugar privilegiado; se prepara de forma resuelta para enfrentar al enemigo si fuera necesario y también su presencia ha ocupado espacio en otras partes del planeta donde ha demostrado con creces su valentía y arrojo.
No existe para la mujer cubana un lugar que le esté vedado, solo basta con encomendarle una tarea, por difícil que parezca, y ahí está dispuesta y con notables resultados.
Ocupa importantes puestos en la Dirección del país, como diputada ante el Parlamento, inmersa en la colosal batalla de Ideas, patriota y de la estirpe de Mariana Grajales, siempre presta a librar el combate diario por la continuidad del legado histórico de los héroes y mártires.
Toda la fuerza de la mujer está al servicio de la Revolución, porque cada vez más comprometida y dispuesta transita libre y próspera al hacer también suya una obra que es de todos los cubanos dignos.