La disidencia en Cuba y su punto de apoyo
Disidencia es un desacuerdo parcial o total con el orden establecido en la sociedad o en alguno de sus ámbitos. Con frecuencia se utiliza este término de manera colectiva, para definir al conjunto de personas disidentes con una sociedad determinada o alguno de sus ámbitos, aunque no lo hagan necesariamente desde el mismo punto de vista y por tanto no constituyan una fuerza homogénea.
Desde hace tiempo ya el tema de la disidencia interna viene siendo utilizado por Estados Unidos y por la Unión Europea como uno de los argumentos fundamentales que intentan desacreditar al gobierno cubano.
Las detenciones de esos personajes que tuvieron lugar en marzo de 2003, propiciaron el desencadenamiento de una campaña masiva orquestada por los principales medios de difusión a nivel internacional con el propósito de tergiversar los hechos y desacreditar a la Isla.
Luchadores pro “derechos humanos” y periodistas independientes avalados y pagados por los Estados Unidos, y en especial por la Fundación Nacional Cubano-Americana radicada en Miami, conforman la lista de quienes prefieren otro orden de cosas en el país, que no sea el trabajo, el derecho a la Educación y la Salud gratuitos o la tranquilidad ciudadana.
Fallidos intentos mediáticos y de otra índole matizan el quehacer de ese grupúsculo que sirve de conejillo de indias y que no goza bajo ningún concepto de la aceptación popular, al contrario, solo tienen como aliados a una minoría exigua que se suma a los intentos de desacreditar a la Revolución Cubana.
Hay que observar con detenimiento los blogs de “periodistas” independientes para percatarse a primera vista de la falta de escrúpulos y por qué no de concordancia y hasta de ortografía en sus llamados artículos, que mucho difieren de los publicados por los verdaderos profesionales del sector.
Hasta el más ignorante se percata que la disidencia cubana tiene como punto de apoyo al imperio arrogante y prepotente, y en gran medida a quienes asentados en Miami no cesan de cacarear y de poner fechas definitivas para el cese de la Democracia Participativa, siempre con el pretexto de los Derechos Humanos.
Entonces no es de extrañar que ante la defensa de tales elementos, el gobierno cubano reciba “duras críticas” que toman otros en el mundo como pretexto y paliativo para a su antojo distorsionar la realidad de la Isla.
Pero la colosal Batalla de Ideas que hoy libra el pueblo honesto y consagrado, puede más que las palabras hipócritas o las mendicidades mediocres de unos pocos, en algunos casos faltos de una cultura general integral y en otros de los valores éticos que definen al ser humano cuando éste no es lobo del hombre.