Capacidad, méritos y virtudes: esencia básica para ser nominado
En 30 días el pueblo tendrá la posibilidad de nominar a quienes mejores les puedan servir a nivel de Gobierno Local, a los que reúnan la capacidad los méritos y virtudes suficientes, como dignos ejemplos en una demarcación determinada. Comienza así un proceso que finaliza de manera parcial con las elecciones del 25 de abril, en su primera vuelta.
Se trata de la Democracia Participativa, desprovista de pasquines, demagogia o sumas de dinero malgastadas en uno u otro candidato salido de la conveniencia de una minoría. Las cosas son bien diferentes, porque es el pueblo el único capaz de nominar y elegir de entre sus conciudadanos.
Al final puede resultar electo como delegado del Poder Popular un simple obrero, una ama de casa, un estudiante, un intelectual, o sea quien reúna los méritos suficientes avalados por sus vecinos, que son en definitiva quienes mejores conocen sus cualidades.
A diferencia de otras democracias existentes en el mundo, en Cuba nadie se postula, es el pueblo quien tiene el privilegio de proponer y elegir entre miles, para que sea el más aceptado quien lo represente en la instancia gubernamental.
Basta con tener 16 años de edad o más y plenitud de facultades, para conformar las boletas una vez que los vecinos hayan dado el veredicto inicial en las asambleas de nominación de candidatos.
La transparencia prima siempre en este proceso eleccionario en que no intervienen otras organizaciones u organismos, que no sean las comisiones electorales a diferentes niveles, constituidas de forma heterogénea y apegada a la Ley Electoral vigente.
Serán 30 días sujetos al apego de los más capaces, quienes posean más virtudes y méritos, los que en definitiva salidos de las entrañas mismas del pueblo servirán a sus semejantes con la naturalidad y sencillez que emana de la participación activa de las masas.