Instalan en Haití primeros campamentos de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América
En medio de los desórdenes reinantes en la distribución de la ayuda internacional a Haití, los primeros campamentos de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) evidencian que es posible poner fin al caos.
Ya funcionan en la localidad de Leoganne dos de las ocho comunidades que prevé erigir el ALBA en el país y, sin duda, una de las características que las distingue es el espíritu de cooperación entre los pobladores, cuyos líderes organizan de manera equitativa la repartición de los anhelados abastecimientos.
Cada mañana, los activistas populares se reúnen en una especie de consejo comunitario y adoptan decisiones acerca de la dinámica de vida en el asentamiento, incluida la forma de llevar a cada quien los alimentos.
Prensa Latina presenció la llegada de cargamentos de leche, arroz, azúcar, frijoles, aceite, pescado y pastas, entre otros productos, a ambos asentamientos, y a diferencia de la anarquía que impera en varios puntos de Puerto Príncipe, la distribución en estas comunidades se realiza por familia.
De hecho, el soporte nutricional lleva impregnado en sí el espíritu de cooperación, pues incluye sacos de leche, provenientes de Venezuela, y de frijoles producidos por la empresa ALBA de Nicaragua, todo coordinado por la Fuerza de Tarea Haití, que por mandato del presidente venezolano, Hugo Chávez, tiene a su cargo establecer los campamentos.