La enseñanza, una obra de infinito amor
Como cada 22 de diciembre el pueblo de Cuba rinde merecido tributo a los forjadores de las nuevas generaciones, a nuestros maestros y profesores que en cada rincón del país dedican sus vidas a enseñar.
A los jóvenes que recién comienzan, a los que peinan canas y continúan siendo protagonistas del aula, en fin, a todos los que hacen de la clase una obra de infinito amor, lleguen nuestras felicitaciones.
De ellos, como expresara Fidel, el mayor de los maestros, dependerá en gran medida el éxito de nuestra Revolución, la seguridad de nuestro futuro, el éxito de nuestro socialismo. Para ellos, toda la confianza.