El Partido como alma de la Revolución Cubana
En Cuba, no cabe la menor duda, solo ha habido una Revolución y fue precisamente la que inició Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868 en La Demajagua y que hoy lleva adelante su aguerrido pueblo dispuesto a consolidar una obra que por demás deviene entrega, resistencia y consolidación del presente y el futuro.
Y precisamente las conquistas de la Mayor de las antillas son fruto legítimo de la organización de vanguardia de la sociedad que siempre se ha mantenido al lado del pueblo como su elemental nutriente en sus ya casi cuatro décadas desde que el Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba se convirtió en legítimo heredero del Revolucionario Cubano fundado por Martí o el Comunista que tenía en Baliño y Mella a sus principales protagonistas.
Como alma de la Revolución Cubana su esencia asevera la ligazón permanente con las masas; de ahí su fuerza siempre presente como guía para la acción en las diferentes etapas de consolidación del proceso.
“El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la Sociedad y el Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista”, tal y como establece el artículo 5 del capítulo I de la Constitución de la República.
Las ideas del Maestro y la doctrina del proletariado constituyen la base misma de la organización de vanguardia, que ahora al abrir las puertas a la Conferencia Nacional traza nuevos rumbos y se atempera a la época que le ha tocado vivir, sin renunciar en lo más mínimo a las características que le han dado vida.
El Partido Comunista de Cuba es y será siempre el alma vigente de un proceso de transformaciones que busca entre sus propósitos esenciales construir una sociedad cada vez más noble y justa con todos y para el bien de todos.