Histórico siete de diciembre
El siete de diciembre de 1896 cae en combate uno de los mejores hijos de Santiago de Cuba, Antonio Maceo y Grajales junto a su ayudante el Capitán Panchito Gómez Toro, en fecha marcada para siempre en la historia patria, por lo que representó la figura de uno de sus más fieles exponentes.
En la Proclama al Ejército del 28 de diciembre de ese mismo año, redactada por Máximo Gómez en el Cuartel General de Santa Teresa, expresaba en un de sus partes: "La Patria llora la pérdida de uno de sus más esforzados defensores; Cuba, al más glorioso de sus hijos, y el Ejército, al primero de sus generales".
Amplio y significativo fue su legado, pero la Protesta de Baraguá alzó su estatura moral, porque sintetizó para todos los tiempos la inquebrantable disposición de los cubanos de luchar hasta la victoria o la muerte por la independencia de la Patria.
Consta además entre sus fieles sentimientos en defensa de la tierra que lo vio nacer aquella histórica frase: "Quien intente apoderarse de Cuba, solo recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la contienda".
En fecha similar, pero 38 años después, nacía otro santiaguero cuyo legado también aleccionaría a la nación: Frank País García, revolucionario cabal y hombre de entera confianza en la gesta por la definitiva libertad, que le antecedió al triunfo definitivo del Primero de Enero de 1959.
Atendiendo al significado de este día, el siete de diciembre de 1989 de forma simultánea en todo el país recibieron definitiva sepultura los caídos en el cumplimiento de misiones en el exterior, quienes recibieron todos los honores militares y fueron acompañados por millones de compatriotas a lo largo y ancho de la Isla.
Por eso hoy, cuando se cumplen 113 años de la caida en combate de Maceo, los 75 del natalicio de Frank y las dos décadas de la Operación Tributo, el pueblo de Cuba rinde el más merecido homenaje a quienes pusieron bien en alto el nombre de la patria para el bien de la libertad, la independencia y el internacionalismo.