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El 12 también ha hecho historia en Radio Morón

Aequímedes Romo Pérez Agosto 19, 2019

El número doce siempre ha estado presente en hechos o acontecimientos históricos desde los doce apóstoles  discípulos  de Cristo en la antigüedad a  los doce combatientes del Granma que tras la odisea de Alegría de Pío, escuchan a Fidel, y hacen el compromiso de ganar la guerra y derrocar la dictadura  y lo logran.

En la modesta historia de Radio Morón también aparece un número doce de gran trascendencia y significación, docena que tiene la responsabilidad de transitar desde la primera década  fundacional del medio, sustentada por perfiles artesanales, hasta la obtención de la condición de Centro Vanguardia Nacional  en la Revolución, con  el aporte  de nuevas caras, nuevos métodos, nuevas ideas y escasa tecnología.

Tan temprano como en los albores de los sesenta asume la dirección de la CMJX  el miembro del Directorio Revolucionario Santiago Arias Martínez, quien carece de la experiencia necesaria  en el medio pero tiene muchos deseos de trabajar, y aglutina a su alrededor  un grupo de jóvenes que se une a los fundadores José Luis Taboada y Rafael Morales, para afrontar una nueva  tarea,  hacer radio sin conocimientos técnicos, sin experiencias previas y sin la tecnología idónea para lograr mayores empeños.

En total son doce jóvenes intrépidos, locuaces, inexpertos, de escaso nivel cultural, sin compromiso político, sin formación ideológica, pero enamorados de la radio; jóvenes que vienen a la emisora por amor al arte, porque les gusta, porque sueñan verse delante de un micrófono, porque de alguna manera tienen un vínculo que los une al medio, que los atrae a un estudio y con   el mayor deseo de aprender y trabajar sin pensar en horario, especialidad, complejidad o salario.

En este colectivo hay una plantilla laboral que no se ajusta a la realidad. Los Realizadores de sonidos  también realizan otras actividades; no existen directores de programas, por lo que locutores, productores, periodistas y realizadores, crean, escriben, dirigen y sacan al éter programas de relativa calidad y  que adquieren popularidad  hasta ganar  lugar de preferencia en la radio audiencia local.

Un grupo de cinco noveles  supuestamente locutores, asume otras responsabilidades, y todos disponen de sus programas propios en los cuales plasman sus ideas y hacen una radio agradable, de contenido, que responde a los intereses de la sociedad en general  y a la nueva política del país, donde la lucha ideológica adquiere gran peso en los medios como vehículo de combate frente al enemigo común.

Con este  joven pero aguerrido equipo de trabajo, se consiguen excelentes resultados y se avanza paulatinamente hacia una entrega de mayor relieve artístico y más profesionalidad, y cuando en 1966 se constituye la Sección Sindical, el trabajo político aplicado tiene tanta fuerza que la emisora teje una prolongada cadena de actividades laborales que la identifica a nivel nacional. El grupo inexperto adquiere tal dimensión que la emisora  se desborda de los límites de la Región, para erigirse en bastión ideológico del centro de la Isla.

Con el ingreso de los periodistas Leonel Iparraguirre y Nell Sánchez, la emisora estabiliza  el servicio informativo que hasta entonces se logra mediante el método de goma y tijera  toda vez que en esa época  aún no se dispone de grabadoras  portátiles u otros medios tecnológicos  que faciliten la información. La X solo cuenta con una grabadora  de mesa móvil  que durante el día se utiliza  en el máster y en horas de la madrugada  en la grabación de programas.
 
Es el periodo de la confrontación política cuando irrumpe con toda su agresividad la fuerza destructiva del imperio que ataca por todos los frentes y, por lógica, la radio también recibe su parte en la masiva agresión. Dentro de este colectivo hay deseos de vencer y se seguir haciendo radio, y la voluntad empírica del veterano José Luis Taboada, está apta para solucionar los más diversos problemas técnicos y mantener en el aire la señal de la X que sigue adentrándose en la preferencia del pueblo.

Cada día los doce tienen nuevos desafíos, y aglutinados alrededor del joven director que también es parte activa de la puesta como escritor, director de espacios, creador, poeta o grabador de programas, no escatiman en dedicar madrugadas a la realización de un proyecto o a decir presente para ir el fin de semana para la siembra o el corte de caña; lo más importante es estar y estar como emisora, como voz del pueblo y junto al pueblo.

Esta es la razón por la cual todo el colectivo aprueba masivamente la decisión administrativa de ir con los micrófonos al campo, ubicarse con carácter permanente en un campamento cañero,  trabajar directo al surco y simultáneamente cubrir el turno,  o marchar al Central Enrique Varona, con el equipo de control remoto, asentarse en un vagón de ferrocarril, instalar  la redacción y alternar con las tareas de zafra, desde el  centro de acopio cañero “Gabriel Aguila” primero instalado en el país.

Desde el mismo momento que se llama a las fuerzas productivas a trabajar por la histórica zafra de los diez millones, el colectivo de los doce da el paso al frente, secunda el criterio administrativo, se lanza al máximo esfuerzo, se olvida de los contenidos individuales y trabaja, unido, por el logro del más importante objetivo de la nación. Como excepcional puede calificarse el aporte colectivo para la zafra materializado en 5 mil 500 horas de trabajo voluntario aportadas por concepto de eliminación del día de descanso semanal y de vacaciones anuales pagadas.

Con estas cifras y la disposición masiva manifestada  ante varios llamados, la pequeña emisora de Morón, elevada por el aguerrido grupo de intrépidos  se adueña del Acto Nacional de Emulación del Sindicato de Artes y Espectáculos, logra la condición de Vanguardia Nacional, es la primera emisora municipal de la Isla que accede a la condición de Centro Moncadista y un año más tarde a Centro de Tradición Heroico, título honorífico que mantiene a través de los años .

Hoy la CMIX en banda de  Frecuencia Modulada, con horario de trasmisión de cinco de la mañana a doce de la noche, exhibe con orgullo su  meritoria condición laboral  al ratificar año tras año su puesto de vanguardia, y sus actuales ochenta trabajadores rinden permanente honor a quienes hacen sesenta años se lanzaron al trabajo llenos de amor, para darle a la ciudad una emisora digna que, como ahora, crece, se multiplica, cuenta con toda la infraestructura establecida por el Instituto Cubano de Radio y Televisión y se perpetúa en el favor del pueblo y sus instituciones.

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